martes, 24 de julio de 2012
miércoles, 11 de julio de 2012
viernes, 6 de julio de 2012
miércoles, 4 de julio de 2012
viernes, 29 de junio de 2012
GRUPO DE AMIGOS, HUELMA AÑOS 70. Gracias a Ramón Raya:
La primera fotografía de esta serie está realizada junto al escaparate de la tienda de Maria Angustias, frente al Bar Sol. Las otras dos pertenecen a la celebración del Domingo de Hornazos y están hechas en los alrededores de la Ermita de la Fuensanta.
martes, 19 de junio de 2012
HERMANOS JUAN Y FRANCISCO TORRES Y SU MADRE LOLA LIRIO, gracias a Paco César:
Es una alegría el poder compartir con vosotros estas tres fotografías, en las que podemos ver a estos hermanos invidentes vecinos de Huelma. Juan y Francisco, que eran muy queridos en el pueblo. Yo tengo muchos recuerdos por vivir cerca de su casa, los veía cuando Lola su madre los llevaba a misa pues ellos tenían unas voces privilegiadas, y cantaban en los oficios, o en la Barbería Lírio donde mi tío Juan les cortaba el pelo y mientras esperaban se cantaban unas coplas.
La tercera fotografía es en la calle Carcel y podemos ver a Lola cosiendo sentada junto a la puerta.
jueves, 7 de junio de 2012
LAS FIESTAS DEL CORPUS CHRISTI EN LA HUELMA DEL SIGLO XVI:
Fotografía de las Fiestas del Corpus en Huelma 2010.
EL CORPUS:
EL CORPUS:
Por su importancia, por sus connotaciones lúdico-festivas, por la implicación del poder civil local y, en definitiva, porque trascendió a lo puramente religioso, implicando a todos los sectores sociales de la villa-esto es: cabildo municipal, prior parroquial, clérigos, beneficiados, capellanes, frailes, cofradías, y pueblo fiel-, el día del Corpus Chirsti constituyó la fiesta popular por excelencia y, por supuesto, una de las jornadas festivas más destacadas del año.
En Huelma, el cabildo Municipal era el encargado de sufragar los gastos del día del Corpus. Para este fín, el duque de Alburquerque, señor de la villa, cedió al Concejo -en 1602 y por seis años renovables- una dehesa de diez fanegas de tierra, que debía roturar y poner en producción. Una vez arrendada, parte de los beneficios -63 ducados- se destinaban a sufragar los gastos generados durante el Corpus de ese año y con el remanente se establecieron cuatro censos a vecinos de la población, asegurándose rentas perpetuas para costear fiestas tan señaladas.
De este modo se evitaban situaciones dolorosas para el Concejo, como el encontrase sin recursos suficientes para celebrar las fiestas del Corpus con la solemnidad acostumbrada por la crisis económica. Así ocurrió en 1599 que, ante la escasez de fondos en las arcas municipales, únicamente se contrataron cuatro músicos que debían de amenizar tanto los divinos oficios como la procesión.
Normalmente, un mes antes del día del Corpus se celebraba un cabildo en el que se nombraban a dos comisarios de entre los regidores que organizaban todo lo referente a dicha fiesta: danzas, comedias, coloquios, música y "otras invenciones y regocijos". Llegan a sorprender actos tan variopintos, teniendo en cuenta la población en la que nos encontramos, y que nos ofrecen en su justa medida la dimensión real de la fiesta del Corpus en Huelma.
Si los actos festivos eran organizados por el Concejo Municipal, los religiosos los organizaba la Iglesia Mayor de Santa María, en estrecha colaboración con la Cofradía del Santísimo Sacramento, que se iniciaba el domingo anterior al jueves del Corpus y finalizaba el domingo siguiente, fecha en la que la anterior cofradía celebraba su fiesta mayor. En el día del Corpus Christi, y tras la solemne misa cantada, se celebraba la procesión del Santísimo Sacramento por las calles de Huelma. La Hostia consagrada se colocaba en la custodia y ésta sobre unas andas de madera hechas para la ocasión. la procesión comportaba un riguroso orden, que era reflejo de la sociedad estamental de la época: primero oficios y cofradías, desde la más joven a la más antigua, clérigos, regidores, frailes y, por último, presidiendo el cortejo, iba el prior parroquial y el corregidor de la villa. Los cofrades del Santísimo Sacramento tenían obligación de acompañarlo por las calles portando cirios y con los pendones de la misma, incurriendo en graves penas aquellos hermanos que no lo hicieran sin tener un motivo justificado. Así, el 4 de julio de 1598 el corregidor de la villa Pedro Ochoa de Salazar condenó a varios vecinos a tres rs. cada uno por no haberlo acompañado. Esta cofradía también se encargaba de adornar el templo parroquial con colgaduras y ramos para tan señalada ocasión.
OTRAS FIESTAS DEDICADAS AL SANTÍSIMO:
A partir de 1582, la Iglesia Mayor realizaba una fiesta en honor al Santísimo Sacramento los terceros domingos de cada mes, a la cual tenía obligación de asistir todo el clero parroquial.
Durante la vísperas solemnes, el día anterior, al igual que durante la misa, el Santísimo Sacramento permanecía en el altar mayor para la veneración y adoración del pueblo, prohibiéndose explicitamente que se expusiera en otro lugar. Al acabar la Misa, se iniciaba una procesión por el interior del templo, y para tal efecto se emplearon las andas que se utilizaban en la octava y día del Corpus hasta 1587. En este año, durante la visita del doctor Tello de olivares, se prohibió el emplear dichas andas, disponiendo que en su lugar el prior portara la custodia en sus manos.
El Jueves Santo era otro de los días en que el Santísimo Sacramento recibía un culto especial, pues en ese memorial de la Última Cena se conmemoraba la institución de la Eucaristía. Para ello, en la capilla del sagrario de la Iglesia de Santa María, en la nave del Evangelio contigua al presbiterio, se levantaba el Monumento. Aquel día, por la tarde y al acabar la Misa de la Cena, se procedía a la reserva del Santísimo en la capilla habilitada a tal fin para la adoración de todo el pueblo, permaneciendo en dicho altar hasta el medio día del Viernes Santo. Los momentos más solemnes eran al iniciar la adoración y al finalizar la reserva, y a ellos debían asistir todos los clérigos y las cofradías de la villa, en especial la del Santísimo Sacramento. Ésta solía dar cera para el Monumento, pese a que no era su obligación, hasta que en 1626 se negó a hacerlo al tener otros fines más prioritarios que cumplir, lo que llevó a la fábrica parroquial a querellarse contra la cofradía. En concreto, los hermanos de la Esclavitud del Santísimo Sacramento, la segunda cofradía de la villa que realizaba un culto especial a la Eucaristía, estaban presentes en el "encerramiento y desencerramiento" del Jueves y Viernes Santo con sus cirios encendidos y con su estandarte.
LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE HUELMA:
Si ha existido en la Edad Moderna alguna institución religiosa que consiguió articular en su seno todos los aspectos anteriores ésa fue la cofradía del Santísimo Sacramento, pues tenía obligación de acompañar al Viático cuando éste salía a visitar a los enfermos, atender a sus cofrades ante cualquier necesidad espiritual o corporal, darles cristiana sepultura y encargar misas por el bien de sus almas. Igualmente, participaba en la organización de la Fiesta del Corpus Christi y el Monumento del Jueves Santo.
Con estatutos fechados en 1529 y agregada a la Archicofradía del Santísimo Sacramento con sede en la iglesia romana de Santa María Sopra Minerva el 20 de abril de 1540, fue sin duda, una de las hermandades con mayor devoción popular. Así, del estudio aleatorio de unos ochenta testamentos huelmenses del último cuarto del siglo XVI se desprende que la cofradía del Santísimo Sacramento era la de mayor difusión entre la población.
Tal difusión iba pareja a los beneficios espirituales que comportaba dicha hermandad. Todo nuevo cofrade podía obtener indulgencia plenaria de todas sus culpas y pecados si se confesaba y recibía el Santo Sacramento tres veces en su vida.
Esta cofradía tenía un doble fin, de adoración y de escolta de honor, al igual que la Archicofradía de Sopra Minerva: un grupo de fieles devotos de la Eucaristía se reunieron en esta iglesia romana ante el dolor que les producía ver los sagrarios abandonados, y que el Santo Viático era llevado a los enfermos sin la solemnidad que merecía.
Una de sus obligaciones más importantes fue el acompañar el Santísimo Sacramento en su visita a los enfermos. La cofradía organizaba y costeaba todo lo relacionado con el cortejo de las diferentes salidas. Así, ofrecía cirios tanto a sus hermanos, que debían asistir obligatoriamente bajo penas, como al resto de vecinos que quisieran.
Para tal fin, muchos devotos del Santísimo Sacramento legaban en sus testamentos importantes donativos a la cofradía para que ésta los pusiera a censo y así ir costeando los gastos de cera. También tenía "un palio de damasco carmesí con cuatro varas" para que bajo de sí fuera el sacerdote con el Viático, y un estandarte de damasco, oro y seda, con vara y cruz de plata y con las insignias del Santísimo Sacramento, que presidía la comitiva. En 1632 se acordó hacer un guión nuevo, pues el que había estaba muy deteriorado. Para que lleguemos a comprender el desvelo que esta cofradía tuvo para que estas salidas se realizasen con la mayor solemnidad y decoro, en 1622 contrató a cuatro minstriles que debían tocar para el Santo Viático cuando visitaba a los enfermos todos los días de fiesta.
El acompañamiento en los funerales, el dar cristiana sepultura a aquellos hermanos que estuvieran encomendados, así como los sufragios post mórtem eran otros fines importantes de la cofradía. Ésta acompañaba a sus hermanos difuntos el día de su funeral -cuando lo solicitasen en su testamento-, dándole cuatro hachas de cera para cada uno y debiendo decirles una misa por su alma. Por otro lado, si quien fallecía era alguno de sus hijos o criados, se les daba dos hachas a cada uno -siempre que estos últimos no tuvieran con qué enterrarse-. Cuando una persona pedía encomendarse a la cofradía pagaba el doble de una entrada normal, es decir, 20 rs, lo que le otorgaba ciertos derechos, como eran un trato más personal de la cofradía en la agonía, enterramiento y honras fúnebres.
La fiesta principal de la cofradía se celebraba el domingo infraoctavo al del día del Corpus, fiesta que era precedida por por una octava al Santísimo Sacramento -en la que se exponía el Cuerpo de Cristo en la custodia para darle adoración por los hermanos-, y culminaba el domingo susodicho con una solemne misa cantada con sermón y ministriles -músicos de cuerda o viento-.
El jueves del octavario se celebraba el día del Corpus Christi. En esta fiesta, como ya expusimos anteriormente también participaba de modo especial esta cofradía, teniendo obligación de acompañar al Santísimo Sacramento tanto en la misa como en la posterior procesión por las calles del pueblo.
Sintetizando, la octava, el día del Corpus y la fiesta del Santísimo Sacramento, el domingo infraoctavo, eran celebraciones que estaban intimamente relacionadas y en las que ésta cofradía participaba no sólo de un modo activo, sino que colaboraba con la fábrica parroquial en su organización y en sufragar los gastos originados en cera, colgaduras, ramos, indienso, organista y ministriles. El Concejo municipal, por su parte, se encargaba de la vertiente lúdica, pero sin entender ambos aspectos -culto y fiesta- como aspectos disociados, sino más bien entroncados en la misma causa: que todo el pueblo, unido a una, honre devota y festrivamente al santísimos Sacramento.
LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE HUELMA:
Si ha existido en la Edad Moderna alguna institución religiosa que consiguió articular en su seno todos los aspectos anteriores ésa fue la cofradía del Santísimo Sacramento, pues tenía obligación de acompañar al Viático cuando éste salía a visitar a los enfermos, atender a sus cofrades ante cualquier necesidad espiritual o corporal, darles cristiana sepultura y encargar misas por el bien de sus almas. Igualmente, participaba en la organización de la Fiesta del Corpus Christi y el Monumento del Jueves Santo.
Con estatutos fechados en 1529 y agregada a la Archicofradía del Santísimo Sacramento con sede en la iglesia romana de Santa María Sopra Minerva el 20 de abril de 1540, fue sin duda, una de las hermandades con mayor devoción popular. Así, del estudio aleatorio de unos ochenta testamentos huelmenses del último cuarto del siglo XVI se desprende que la cofradía del Santísimo Sacramento era la de mayor difusión entre la población.
Tal difusión iba pareja a los beneficios espirituales que comportaba dicha hermandad. Todo nuevo cofrade podía obtener indulgencia plenaria de todas sus culpas y pecados si se confesaba y recibía el Santo Sacramento tres veces en su vida.
Esta cofradía tenía un doble fin, de adoración y de escolta de honor, al igual que la Archicofradía de Sopra Minerva: un grupo de fieles devotos de la Eucaristía se reunieron en esta iglesia romana ante el dolor que les producía ver los sagrarios abandonados, y que el Santo Viático era llevado a los enfermos sin la solemnidad que merecía.
Una de sus obligaciones más importantes fue el acompañar el Santísimo Sacramento en su visita a los enfermos. La cofradía organizaba y costeaba todo lo relacionado con el cortejo de las diferentes salidas. Así, ofrecía cirios tanto a sus hermanos, que debían asistir obligatoriamente bajo penas, como al resto de vecinos que quisieran.
Para tal fin, muchos devotos del Santísimo Sacramento legaban en sus testamentos importantes donativos a la cofradía para que ésta los pusiera a censo y así ir costeando los gastos de cera. También tenía "un palio de damasco carmesí con cuatro varas" para que bajo de sí fuera el sacerdote con el Viático, y un estandarte de damasco, oro y seda, con vara y cruz de plata y con las insignias del Santísimo Sacramento, que presidía la comitiva. En 1632 se acordó hacer un guión nuevo, pues el que había estaba muy deteriorado. Para que lleguemos a comprender el desvelo que esta cofradía tuvo para que estas salidas se realizasen con la mayor solemnidad y decoro, en 1622 contrató a cuatro minstriles que debían tocar para el Santo Viático cuando visitaba a los enfermos todos los días de fiesta.
El acompañamiento en los funerales, el dar cristiana sepultura a aquellos hermanos que estuvieran encomendados, así como los sufragios post mórtem eran otros fines importantes de la cofradía. Ésta acompañaba a sus hermanos difuntos el día de su funeral -cuando lo solicitasen en su testamento-, dándole cuatro hachas de cera para cada uno y debiendo decirles una misa por su alma. Por otro lado, si quien fallecía era alguno de sus hijos o criados, se les daba dos hachas a cada uno -siempre que estos últimos no tuvieran con qué enterrarse-. Cuando una persona pedía encomendarse a la cofradía pagaba el doble de una entrada normal, es decir, 20 rs, lo que le otorgaba ciertos derechos, como eran un trato más personal de la cofradía en la agonía, enterramiento y honras fúnebres.
La fiesta principal de la cofradía se celebraba el domingo infraoctavo al del día del Corpus, fiesta que era precedida por por una octava al Santísimo Sacramento -en la que se exponía el Cuerpo de Cristo en la custodia para darle adoración por los hermanos-, y culminaba el domingo susodicho con una solemne misa cantada con sermón y ministriles -músicos de cuerda o viento-.
El jueves del octavario se celebraba el día del Corpus Christi. En esta fiesta, como ya expusimos anteriormente también participaba de modo especial esta cofradía, teniendo obligación de acompañar al Santísimo Sacramento tanto en la misa como en la posterior procesión por las calles del pueblo.
Sintetizando, la octava, el día del Corpus y la fiesta del Santísimo Sacramento, el domingo infraoctavo, eran celebraciones que estaban intimamente relacionadas y en las que ésta cofradía participaba no sólo de un modo activo, sino que colaboraba con la fábrica parroquial en su organización y en sufragar los gastos originados en cera, colgaduras, ramos, indienso, organista y ministriles. El Concejo municipal, por su parte, se encargaba de la vertiente lúdica, pero sin entender ambos aspectos -culto y fiesta- como aspectos disociados, sino más bien entroncados en la misma causa: que todo el pueblo, unido a una, honre devota y festrivamente al santísimos Sacramento.
El Santísimo Sacramento como centro de la piedad.
Universidad de Jaén.
Universidad de Jaén.
Amable Vico Vico.
lunes, 4 de junio de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
HELADERÍA "LA POLAR" Y "BAR JARDÍN", HUELMA AÑOS 70. Gracias a Alfonso Martínez Guzmán:
En esta serie de fotografías podemos ver en la primera a José Martínez Nicolas en su heladería "La Polar", la cual estuvo situada en los años 70 en la C/ Ramón y Cajal (Larga). En la segunda imagen está con su mujer Elena Guzmán y sus hijos Encarna, Diego Bernardo y Alfonso Tomás en "La Pista" de la Feria de Huelma. En la tercera está detrás de la barra de lo que fue el "Bar Jardín", situado en la Avnda de Andalucía, frente al jardín. Y en la última fotografía está acompañado por numerosos vecinos sentado en la ventana del Bar Eduard (más arriba del antiguo Pub Sagitario) en la C/ Santana.
sábado, 12 de mayo de 2012
FERIAS DE HUELMA 1973, gracias a Mari Carmen Ruziz Catedra:
En esta bonita fotografía podemos observar el momento en que se nombran las Damas de Honor; Virtudes Rubio y Mari Carmen Ruiz Cátedra, a los lados de la Reina de las Fiestas de 1973 Patrocinio Fernández.
sábado, 5 de mayo de 2012
ENSERES E INSIGNIAS DE LA COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA DE HUELMA:
Si la cofradía se fundó el 5 de abril de 1587, ya en el cabildo siguiente se menciona la necesidad de hacer un estandarte para la procesión de la romería de Andujar "y para el dicho efeto ay necesidad de que se haga un estandarte para llebar en la dicha procesión que se haze el dicho dia, conforme a las demás cofradías que acuden al dicho día". Por tanto se acordó que se hiciera un estandarte de terciopelo carmesí, bordado con hilo de oro. El cabildo de cuentas del 30 de octubre de 1588, al señalar los gastos de la cofradía se apuntan los costos de dicho estandarte, más de mil cincuenta reales, que se repartían entre el terciopelo, hilo de oro, lienzo, seda y raso blanco. En la cara delantera del mismo, Alonso Quintero pintó una imagen de Nuestra Señora de la Cabeza que le costó a la cofradía cuatro reales. En el envés se pintó un retrato de San Marcos, posiblemente el patrón de la villa por aquellas fechas, que costó otros cuarto reales. El estandarte iba aderezado por once campanillas de plata. En cabildos posteriores se va a seguir enriqueciendo: el 5 de abril de 1591 se acordó hacer una cruz de plata para aquel. Al carecer de presupuesto para sufragarlo, se recurrió de nuevo a donaciones de cofrades que, según sus posibilidades, iban dando una fanega o media de trigo, o bien uno o dos reales.
- En los primeros cabildos también se adquirieron otros enseres necesarios para la cofradía:
Unas andas doradas y pintadas para la imagen de Nuestra Señora. En agosto de 1594 se acordó hacer unas nuevas, pues las que habían estaban quebradas.
- "una tienda de iyenzo para quando bayan a la fiesta que se haze en la ermita de nuestra señora de la Cabeza, ques de aquella parte de Andujar, atento ques costumbre entre todas las cofradias que acuden el dia de la fiesta...". En la elaboración de la tienda se empleaba, además de lienzo, madera, sogas y látigos de cáñamo y una garrucha, siendo coronada con una cruz.
- Un vestido para la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza.
El inventario que se realiza de los bienes de la misma el 30 de octubre de 1588 informa del resto del ajuar de la cofradía. Entre los principales bienes, además de los ya mencionados se encuentran:
- Un cetro para el prioste con la imagen de la virgen de la Cabeza en un extremo, que le costó a la cofradía cuarenta y seis reales (mil quinientos sesenta y cuatro maravedís).
- Una imagen de la virgen que donó a la cofradía Francisco de Gámez. La imagen, que estaba en la iglesia mayor con una lamparilla de aceite, también posesión de la hermandad, tenía una corona de plata, una toca, una ropa de tafetán verde, media saya de raso colorado, una toca de telilla rizada, un manto de tafetán azul, una saya de raso negro, una ropa de tafetán negro y una toca de red de seda blanca. Unos cuerpos de unas mangas de telilla de oro, unos cuerpos de tramadillo negros, unos pechos de seda verde y oro, y unas ajorcas de plata sobredorada, muestra de la gran devoción que despertó esta sagrada imagen entre los lugareños.
- Se hace referencia a tres camisas, una de Holanda con pechos de oro y las otras dos de lienzo delgado, labradas con seda azul (que podrían pertenecer al prioste y a los dos alcaldes), además de otros alzacuellos y ropajes que podrían ser par el resto de oficiales, y cuyo fin fue el diferenciarse del resto de los cofrades. Para estos, como ya dijimos, se empleaban unos roquetes que debían ser empleados en todos los actos públicos de la cofradía. Esta indumentaria solía ser de color blanco. Afirma Luisa Fe y Jiménez que "los demás oficiales y cofrades de las otras hermandades se vestían, roquetes blancos y cubrían la cabeza con unos tocadores que terminaban en puntas, recogidos con una tohalla atada a una cinta de seda, que ceñia y apretaba el tocador a la cabeza, tendiendo los cabos de la tohalla por la espalda hasta la cintura".
Como vimos, este tipo de indumentaria dio que hablar a los curiosos y motivó que algunos hermanos no se la pusieran, obligando a la junta de oficiales a disponer que era imprescindible el roquete, condición sine qua non no se podía ser hermano, y estableciendo penas para los cofrades que no lo llevaran.
Un año después de su fundación, la cofradía consiguió hacerse con una gran riqueza de enseres, que fue aumentando poco a poco a pesar de su mala situación económica. Así, en el cabildo del 28 de agosto de 1597, se acordó la compra de una bandera que acompañara al estandarte: "que se compre una bandera para que se lleve delante de las procisiones que haze esta cofradía, como las llevan todas las cofradias que ban a Sierra Morena, y atento que se a tratado con Pedro de la Peña, vecino desta villa, que tiene una bandera de tafetán de muchos colores y es buena y la da por precio de sis mil maravedis, ques la mitad de lo que torna de costa, y la da a media paga, la mitad del dia de Nuestra Señora de Septienbre deste año y la mitad del día de Nuestra Señora de Septienbre de noventa y ocho años, y ansi se acordó (...) y se le descarga a Diego de Nofuentes en cuyo poder están los demás bienes desta cofradia".
La Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza de Huelma en el siglo XVI.
AMABLE VICO VICO.
martes, 24 de abril de 2012
ALBAÑILES DE HUELMA AÑOS 50, GRACIAS A MANUEL AGUILAR JUSTICIA:
Foto 1.- No recuerdan muy bien lo que estaban haciendo, pero los que salen son (de izquierda a derecha): Victoriano (no recuerda apellidos), Manuel Aguilar Justicia y Francisco Navarrete Pérez.
Foto 2.- En la construcción de la casa de Rosendo (no recuerda apellidos) es la casa que se encuentra por debajo de la antigua tienda de La Taza Granaina en la C/ Santa Anao, lo que es lo mismo, dos casas más abajo de la tienda de Lucas en esta calle. Los que salen son (de izquierda a derecha): Manuel Aguilar Justicia; Juan de Dios Marín; el niño de delante es hijo de "Corneta" y tio del Corneta que hay en el CEDEFO actualmente; la mujer de atrás es Pilar, la "Rubia", la mujer de Rosendo, el dueño de la casa; la niña es su sobrina; y el de al lado, Francisco Aguilar Justicia hermano de Manuel que ya murió hace unos años.
Foto 3.- Otra foto de la construcción de la casa de Rosendo, en esta salen, agachados Rosendo (dueño de la casa) y el chiquillo es Jacinto Mangón; y de izquierda a derecha de pié Rosendo el "Pineas" y Manuel Aguilar Justicia, Juan "Nebrales" y Francisco Aguilar Justicia.
Foto 4.- Es la construcción de la casa de Juan "el de Tito". Los que salen son: con la paleta Manuel Aguilar Justicia y al lado Juan de Dios Marín; debajo de izquierda a derecha Juan el de Tito, Domingo Rubio Quesada (hermano de "Patacorcho") y Antonio Aguilar Justicia "Cascabeles".
Foto 5.- Esta es la construcción de una casa en Solera pero Manuel no recuerda mucho de ella, y solo reconoce a la gente que se encuentra arriba de la casa, que son: Juan de Dios Marín, Antonio Aguilar Justicia y Domingo Rubio Quesada.
Foto 6.- Construcción de la casa de Isabel "Patarrilla", casa de la actual casa del "Lechero". De izquierda a derecha: Antonio Valdivia, Domingo Rubio Quesada, Francisco Navarrete Pérez, Manuel Aguilar Justicia, Antonio Aguilar Justicia y Francisco Lorite Aranda (cuñado de Manuel).
Foto 7.- Esta es de la construcción de la casa de Juan Vico "Pijapana". De izquierda a derecha: Juan Vico; el segundo no sabe quien es; Antonio Aguilar Justicia, Manuel Aguilar Justicia; el quinto no sabe tampoco quien es; José Aguilar Justicia (hermano de Manuel); Domingo Rubio Quesada y Juan de Dios Marín.
Foto 8.- Esta casa por mucho que la ha mirado (Manuel) no acaba de recordar que construcción es, sabe que es de Huelma pero no acaba de dar con cuál es. Las personas que salen son: la primera no la reconoce; el segundo Domingo Rubio Quesada; Manuel Aguilar Justicia y Juan de Dios Marín.
Dar las gracias a Blanca Guzmán Aguilar, nieta de Manuel, por el trabajo de recopilación fotográfica y documental, y por facilitármelo para esta entrada.
domingo, 8 de abril de 2012
LA COFRADÍA DE LA SOLEDAD DE HUELMA A MEDIADOS DEL S. XVIII. Rafael Galiano Puy:
El primer día de Pascua de Resurección de 1755 se juntaron en la ermita de San Sebastián diferentes vecinos de Huelma, tanto eclesiásticos como seglares, para tratar y conferir sobre reunirse en hermandad para el mayor culto de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores o Soledad, sita en dicha ermita, que salía el Viernes Santo por la tarde en la Procesión del Santo Entierro de Cristo. Movidos por un santo celo y viendo la poca asistencia de hermanos a la procesión y la decadencia del ornamento de la imagen, determinan contribuir a que salga con la mayor decencia y acompañamiento de luces que les fuere posible.
El 14 de marzo del año siguiente se volvieron a juntar para otorgar una escritura en forma, obligándose todos y cada uno de por sí, a guardar las condiciones siguientes:
1. Los otorgantes, como tales hermanos, han de asistir a la procesión del Santo Entierro uniformados con túnicas negras de holandilla o de esterlín negro, con un escudo que represente los Dolores de Nuestra Señora, portando una vela de a libra, sin exceso de vanidad, y no un hacha de cuatro pabilos.
2. Luego que finalice la procesión se han de juntar en casa del hermano mayor, y éste ha de proponer para el año siguiente a uno de los hermanos para que le suceda como tal, lo cual ha de ser aprobado por la hermandad, quedando al arbitrio del hermano mayor el nombrar los dos hermanos para las borlas, sin que haya el menor reparo por la cofradía.
3. Los Viernes de Dolores se ha de costear una fiesta en la iglesia parroquial por la intención de la hermandad y en honor de Nuestra Señora de los Dolores, cuyo costo ha de ser cargo del hermano mayor, del cual será también la comida y bebidas con que se obsequiará a la hermandad en el mismo día, que ha de ser sin exceso de gastos.
4. Cuando un hermano o cofrade muera han de asistir al entierro todos los hermanos con velas, así como el estandarte de la cofradía. Además, cada uno ha de poner dos reales para misas por el alma del difunto, las cuales se han de decir en el término de un mes.
5. En un libro se asentarán todos los cofrades que son o en adelante fueren, fiestas y misas, y nombramientos de hermanos mayores. Su custodia la tendrá siempre el hermano mayor y no otra persona.
6. En la noche de Viernes de Dolores han de asistir todos los hermanos, cada uno con su luz, a la secuencia que se canta en la parroquia. Desde ahora se nombran dos procuradores que soliciten la asistencia y concurrencia a estas funciones y a los entierros que se ofrezcan.
7. Cualquiera de los cofrades que falte a alguna de las condiciones anteriores se le multará con dos ducados de vellón, qué serán aplicados al culto de la Sagrada Imagen de Ntra Señora de la Soledad, cuya multa se le ha de exigir por apremio breve y sumariamente con esta escritura y el juramento del hermano mayor, con las costas de la cobranza.
En total se comprometen 43 personas, a los que se agregan al final dos personas más, amén del escribano que está levantando el acta de la reunión.
Uno de los firmantes, Simón Pulido de Salas, se comprometió sin darse cuenta de lo que hacía y pensando que aquello no llegaría a puerto alguno. Llegó el Viernes Santo y no asistió a la Hermandad, y sí a la de la Santa Cruz, a la que pertenecía de antiguo. El juez seglar de Huelma le avisó de que había sido condenado con dos ducados por la falta de asistencia y que si nos lo pagaba en el tiempo marcado llevaría costas. Como fue pertinaz para entregar la cantidad, hubo que tomársele por la fuerza 4 ovejas, las que se vendieron una vez esquiladas a 22 reales cada una.
El afectado consideró, entonces, que la justicia que le debía juzgar había de ser la eclesiástica y escribió un memorial al provisor del obispado.
El 12 de julio de 1758 escribe don Antonio Miranda, provisor, al prior de Huelma para que le informe si esta cofradía está constituida legítimamente. El 22 de julio contesta el viceprior con la historia que ya conocemos, pero sin entrar a valorar la legitimidad de la Cofradía.
El 13 de noviembre, el licdo. D. Juan Anejo, por indisposición del titular, dicta que no ha lugar a lo que pretende Simón de Salas y manda se libre despacho al nominado viceprior para que haba que los cofrades de esta cofradía no se entrometan en celebrar acuerdos, sacar en procesión a la Virgen, ni otra disposición que a la hermandad se le ocurra, sin que primero remitan los Estatutos que hayan celebrado para su gobierno a este Tribunal y se aprueben por su ilustrísima, apercibiéndoles que procederá contra ellos en lo que haya lugar. *
FUENTES
Archivo Histórico Provincial de Jaén. Legajo nº 6.772 Escribano Francisco Monte Lezcano. Año 1756, folios 27-28.
Archivo Histórico Diocesano de Jaén. Sección capellanías de Huelma. Legajo nº 17-47..
Publicado en Alto Guadalquivir, Especial Semana Santa Giennense 1999.
Agradecer a Rafael Galiano Puy el envío de este trabajo y poder contar con él en este blog.
martes, 3 de abril de 2012
SEMANA SANTA DE HUELMA, DESDE LOS AÑOS 50-80:
Gracias a los amigos que me han hecho llegar estas bonitas fotografías de nuestra Semana Santa, a los que me las habéis enviado y a los miembros del Grupo de Historia de Huelma en Imágenes por cederlas para este blog. Fotografías que van desde el Santo Entierro de los años 50 hasta el Domingo de Ramos del 82, pasando por el Cristo de la Humildad de los 70 y el encuentro de Nuestro Padre Jesús y la Virgen de los Dolores en la Plaza de España a finales de los 60.
jueves, 29 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
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Espero que te gusten y si quieres saber algo más, ponte en contacto conmigo a través de mi e-mail que está anotado al principio de la columna izquierda.
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